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Carta de Mohamed Khatib en memòria de l’Ana Alba

by Carles Castro. Average Reading Time: about 4 minutes.

Un mes després de la mort de la nostra companya Ana Alba volem publicar la carta que li dedica l’activista palestí Mohammed Khatib. L’Ana va treballar els darrers nou anys a l’Orient Mitjà com a corresponsal de El Periódico on va coincidir amb Khatib en diverses ocasions. Les paraules d’aquest destacat pacifista ens apropen a la manera que tenia l’Ana de fer periodisme i d’empatitzar amb el patiment aliè.

Cómo de doloroso y difícil resulta levantarse por la mañana y conocer la noticia de que una persona tan cercana a ti ha fallecido. Sobre todo si esta persona era tan única y especial como lo era Ana Alba.

Recuerdo la primera vez que nos conocimos, en el tejado de mi casa, después de la manifestación semanal contra el Muro que tenía lugar en mi pueblo, Bil’in. Formabas parte del grupo de amigos españoles que tenía por costumbre venir a mi domicilio espontáneamente (una tradición semanal que no necesitaba de invitación, pues ya los considerábamos una parte más de la familia) para compartir entre todos maqlubeh, un plato tradicional palestino. Cuando nuestras miradas se encontraron sentí que te conocía desde hacía tiempo, aún siendo la primera vez que nos veíamos. Porque mirando tus ojos notabas la honestidad y la hospitalidad propias de una persona transparente que no tenía que hablar mucho para hacer descubrir su interior. Entraste en mi cabeza ya en esa primera reunión.

Este amor y respeto se fue fortaleciendo a través del trabajo y los sentimientos que reflejabas en los periódicos españoles a la hora de describir el sufrimiento por el que pasábamos en nuestro pueblo, Bil’in.

Y de esta manera te convertiste en una honesta mensajera que emitía, sin falsificar y sin embellecer, la verdad de lo que estaba sucediendo no solo aquí, sino en toda Palestina. Siempre decías: “no hay necesidad de exageración ni de adorno. Es suficiente con contar la verdad tal y como es para entender y darse cuenta del gran sufrimiento que se vive en Palestina.”

Durante la década que trabajaste como periodista en este país estuviste con nosotros en muchas ocasiones y eventos. En los primeros años escribiste sobre nuestro pueblo, sobre el asentamiento que estaba adueñándose y controlando nuestros terrenos, sobre el Muro que debía proteger la expansión del mismo y que expulsaba a cada vez más palestinos de su tierra y sobre nuestro derecho a luchar pacíficamente contra todo ello. Te emocionaste con nuestra creatividad y con la forma en la que usábamos el arte para resistir contra la ocupación. Estabas presente cuando nos vestimos como los personajes de Avatar y nos manifestamos contra los asentamientos y contra el Muro. También nos fotografiaste cuando recolectamos los botes de gas lacrimógeno que lanzaban contra nosotros y los convertimos en un jardín. Documentaste la violencia de los soldados israelíes cuando allanaron mi casa y me arrestaron en mitad de la noche, frente a mis hijos. No dabas crédito cuando dispararon un bote de gas lacrimógeno contra el pecho de Bassem Abu Rahma y lo mataron por el simple hecho de manifestarse de forma pacífica.

Durante los reportajes de estos sucesos siempre escribiste de una manera muy profesional, con una gran transparencia y con todos los principios que conformaban tu personalidad periodística. Pero más allá de esto, cualquiera que te viera a los ojos veía inmediatamente al ser humano que había dentro de ti, y, si se acercaba, sentía asimismo tu cálido corazón y los honestos sentimientos y emociones que desprendías. Eres el ejemplo de la suma de dos partes perfectas: una persona extraordinaria y una periodista profesional.

Durante una de las manifestaciones en Bil’in, los jóvenes se dirigieron hacia el Muro y quemaron sus camisetas del FC Barcelona en una demostración de frustración y rabia por el partido que el Barça tenía previsto jugar en Israel. Ese mismo día llevaste nuestro mensaje al capitán del equipo. No solo eso, organizaste también una visita de una parte del conjunto a Bil’in y con ello conseguimos captar la atención de uno de los equipos de fútbol con más repercusión del mundo. Su viaje ofreció al pueblo la posibilidad de dar un eco mayor a sus reivindicaciones. Aquí, en Bil’in, todos te queremos y estamos orgullosos de tener tu amistad.

Durante los últimos meses de tu lucha contra la enfermedad, me llamaste un día y me dijiste que querías venir al pueblo, insistiendo en reunirte con la madre de Bassem Abu Rahma para escribir sobre el jardín de botes de gas lacrimógeno y el memorial que erigimos en su recuerdo, un pequeño olivo que nacía dentro de la carcasa de otro anterior, ya seco. Esta fue nuestra manera de mostrar que el nombre de Bassem permanecería para siempre en nuestros corazones. Al igual que él, tu nombre seguirá eternamente con nosotros, jóvenes, mujeres, hombres del pueblo: Fa-anti Ana, waAna anti. Y tú eres yo-Ana, y yo-Ana soy tú. (“Ana” en árabe significa “yo”).

Mohammed Khatib és advocat i fundador del Comitè de Coordinació de Lluita Popular, que lidera el moviment de resistència pacífica contra l’ocupació israeliana a Cisjordània.

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